martes, octubre 03, 2006


DISCURSO INICIAL

Bien, ¡Ciudadanos griegos! ¡Escuchad mis sabias palabras! pues de lo contrario, vuestra ignorancia e insensatez nos hará ofender a los dioses que en el Olimpo habitan.Desde el principio de los tiempos del ser humano, en tiempos anteriores a la dichosa pólvora, enormes imperios, grandes reyes, terribles tiranos, feroces ejércitos y poderosos guerreros se han conocido.Los hombres vivían obsesionados por la inmensidad de lo eterno, por eso os digo ¿tendrían eco sus actos con el devenir de los siglos? ¿Recordarían su nombre los que no los conocieron y lo que ya hicieron? ¿Se preguntarían quienes eran y la valentía que mostraban en la batalla o lo apasionados que fueron en el amor? se preguntó Odiseo un día, y ahora yo os pregunto hoy ¿Tendrá sentido todo lo hecho hasta ahora y lo que se hace en el presente? ¿Qué es lo que hacía hombre a un hombre? ¿Por el simple hecho de empuñar una espada, el matar, el gritar, el ganar, el honor, la valentía, la fuerza, sus orígenes o su forma en la que llega al mundo? Si puede, pero no es lo único que podemos encontrar en la estructura de un hombre. ¡Recordad esto! El hombre también es hombre por el corazón; porque llora, siente dolor, pena, pierde, es débil y sobretodo es hombre por las decisiones que toma; no como venir al mundo, sino como decidir acabarlo. Nadie o nada somos inmunes ante lo que delante nuestro tenemos.En cuanto a aquellos guerreros y caballeros que dieron la vida, su muerte no causo duelo ni tristeza porque vivirían eternamente, sus nombres y hazañas se transmitirán de padres a hijos y de madres a hijas. Los hombres brotan y se marchitan como el trigo invernal pero aquellos nombres nunca murieron pues hoy los homenajeamos. ¡Quién éstos nombres no recuerda! Heracles, Jasón, Peleo, Beleforonte, Perseo, Aquiles, Odiseo, Ayax Telamonio, Agamenon, Leonidas de Esparta, Pericles de Atenas y cómo no a Filipo II y Alejandro Magno de Macedonia que aunque no griegos nos ayudaron a unificar nuestras diferencias y a expandir el mundo helenístico por todo el mundo.Si tiempos de antiguas leyendas y mitos, historias de dioses que eran como un espejo de la historia de la humanidad: algunos dioses eran crueles, avariciosos y malvados. Eran dioses que inspiraban verdadero temor. Sin embargo, otros eran dioses protectores, generosos y dignos de confianza que prodigaban munificencia a sus súbditos. Por otra parte, la naturaleza de algunos dioses era menos predecible, una volátil combinación de fuerzas opuestas.Los dioses de esta edad no eran infalibles: tenían sus puntos fuertes y débiles al igual que los mortales que los veneraban. Y como todos los hombres y todas las civilizaciones, estos dioses nacían y morían.Pero su leyenda perdura. A pesar de que surgieron muchas contradicciones e incoherencias a lo largo de su evolución, las leyendas acerca de estos dioses todavía abren una ventana al pasado a la que merece la pena asomarse y desde luego mantenía viva a la personalidad del ser humano.Los dioses, llamados Olímpicos y que en su honor se crearon los juegos olímpicos que hoy realizaremos en su honor, eran Zeus dios del trueno y el rayo, Hera diosa del matrimonio, Hefesto dios del metal, Atenea diosa de la sabiduría y la guerra, Apolo dios del sol y la vision, Artemisa diosa de la caza, Ares dios de la guerra, Afrodita diosa del amor, Hestia diosa del hogar, Hermes dios mensajero, Deméter diosa de la agricultura, Poseidón dios de las aguas marítimas, Dionisos dios del vino y la fiesta y porqué no Hades dios de los muertos.¡Pues bien a todos ellos, dioses y héroes, dedicaremos este gran día de esplendor!. Gente gritad conmigo ¡Por Grecia!

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